Llamo a la juventud diversa a no ser flor de un día

Cuando mi querido Adjomar me invitó a participar en su nuevo blog no se me ocurría mejor tema para este «BLA, BLA, BLA» que hablar del activismo LGBTI*. No me gustaría comenzar este texto sin antes desearle justicia y decirle que se ha convertido para mí en un referente del activismo social desde lo visual, haciendo de su brillante trabajo una forma de lucha. ¡Gracias, querido!

«Maricón». Trato de esforzarme para recordar la primera vez que alguien me dirigió ese insulto. No logro recordarlo, pero sé que formó parte de mi día a día desde que era adolescente, que esa palabra me acompañaba al volver a casa del instituto, en las redes en forma de mensajes anónimos y también en la calle aderezada con algún otro ingenioso insulto y alguna vez con violencia física.

«O paras de grabar o te mato, maricón». Esas palabras fueron el inicio de la brutal paliza que acabó con la vida de Samuel el pasado mes de julio en Riazor. Tenía 24 años y quienes hemos recibido ataques de odio sabemos que podríamos haber sido cualquiera de nosotres, que nos podrían haber asesinado al grito de «maricón». Lo que nos dicen cuando nos agreden importa.

La noticia del asesinato de Samuel ha desatado un cambio de paradigma en el colectivo LGBTI*. Fue un clic que nos obligó a no permanecer calladas frente a los delitos de odio que sufrimos por ser diversas. Las redes se colmaron de protestas espontáneas y las calles nos volvieron a ver salir como en Stonewall para reivindicar nuestros derechos al grito de «Justicia para Samuel».

A mí me emocionó ver cómo tantísimas personas LGBTI* y también aliadas, no necesariamente implicadas en el activismo, sintieron la necesidad de decir “basta”. Es la primera vez en más de diez años de activismo LGBTI* que sentí que quienes dedicamos mucho tiempo de nuestras vidas a esta lucha no estábamos solas, que por fin algo había cambiado.

Pero después de la emoción, vino el miedo. Y es que ese activismo no puede ser flor de un día, no puede ser un ejercicio fugaz de justicia que se desvanece con la instantaneidad de nuestro tiempo. Debe continuar todos los días, en cada gesto cotidiano, en la reapropiación del insulto con el que siguen agrediéndonos. Debe acompañarnos a las urnas, desechando con nuestros votos cualquier atisbo de la España en blanco y negro a la que las derechas quieren devolvernos.

Decía Miguel Hernández aquello de «sangre que no se desborda, juventud que no se atreve, ni es sangre, ni es juventud, ni relucen, ni florecen». Hoy llamo a las jóvenes marikas, bolleras, bi, trans, a las jóvenes diversas, a no ser flor de un día, a sumarse al activismo por los derechos LGBTI*, a reivindicarse con dignidad. Porque lo personal es político y el orgullo de ser quienes somos debe celebrarse todos los días.

Porque de nosotras depende que no demos ni un paso atrás en diversidad, hoy llamo a la juventud a ser visibles y sumarse al activismo. Para hacer justicia por el asesinato de Samuel y tantas otras asesinadas por ser diversas y que sus nombres jamás se borren de la historia. Desbordemos, atrevámonos, reluzcamos, florezcamos. Luchemos por nuestros derechos.

Autor del texto: Sergio Siverio, Presidente de la Asociación LGBTI* Diversas y co-coordinador del Grupo Joven de FELGTB (@sersiverio).

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