También importa

Este 31 de marzo, Día de la Visibilidad Trans, es una fecha muy importante dentro del calendario de reivindicaciones políticas y sociales dentro del colectivo LGBTI*; se trata de una fecha que pretende generar conciencia en la ciudadanía y acabar con la discriminación que sufren diariamente las personas trans.

Cuando hablamos de personas trans, nos referimos a personas cuya identidad de género no concuerda con su sexo biológico o de asignación asignado al nacer y que puede desear hacer, o no, un proceso de transición con el fin de adecuar su expresión de género o su cuerpo a su identidad, a través de procesos médicos y/o quirúrgicos. Este concepto que parece muy fácil de entender cuando lo lees, es complejo de interiorizar por una parte de la sociedad que todavía se resisten a aceptar a esta parte del colectivo.

Esa falta de comprensión, generalmente, se traduce en transfobia, es decir, en odio o discriminación hacia las personas trans, por el mero hecho de tener una identidad de género diferente a la norma social. No solo encontramos este hecho en los centros educativos de cualquier nivel de enseñanza, sino también lo apreciamos en unas administraciones públicas o servicios sanitarios que todavía carecen de formación específica para tratar con respeto e integridad al colectivo trans.

Si echamos la vista atrás, nos podemos dar cuenta que históricamente la sociedad en general, pero las personas gais, lesbianas y bisexuales les debemos muchas de nuestros avances legislativos a las personas trans, ya que han sido ellas, sí, mujeres trans, quienes han dado siempre un paso adelante, tanto en la primera manifestación del Orgullo de Barcelona en 1977, donde se reivindicaba las libertades sexuales, como en las Ramblas de Santa Cruz de Tenerife o más recientemente en el Orgullo LGBTIQ+ de Madrid en 2018, donde la Federación Estatal LGBTI+ visibilizó las realidades trans como parte de su año temático.

Parece que Canarias ya comenzó a invertir esfuerzos en proteger la vida de las personas trans el pasado año 2021, con la aprobación de la Ley Trans e Intersex Canaria, una ley compuesta de 65 artículos, en los que se recogen aspectos tan importantes como la autodeterminación de género, el respeto a la identidad de las personas en los trámites administrativos de la comunidad autónoma, así como sanciones leves y graves por causar perjuicio al colectivo. Sin embargo, pese a que son ya son 14 las comunidades autónomas que cuenten con legislación trans específica, el Estado Español ignora las demandas sociales que piden a gritos los colectivo LGBTI de todo el país.

La protección integral de las personas trans pasa por mejorar el 42% de agresiones físicas, psíquicas o sexuales que sufren; reducir ese 19% de discriminación en los servicios sanitarios o el 80% de tasa de desempleo con el que viven diariamente el colectivo trans.

La ciudadanía en general, pero las personas lesbianas, gais y bisexuales, en particular, quienes debemos hoy dar un paso al frente para que la Ley Tras Estatal salga del cajón en el que está guardada.

Porque solo así, las personas trans podrán gozar de protección jurídica, independientemente de la comunidad autónoma en la que vivan; disfrutarán de una existencia plena, donde su identidad de género no será un obstáculo para ser feliz. Tendrán, por tanto, una vida digna de ser vivida. Porque recordemos, la vida de las personas trans, también importa.

Autor del texto: Anthony Carballo Díaz, médico especializado en salud sexual (@anthonycdiaz).

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